lunes, 11 de junio de 2007

El día que me volvi loco

Lo recuerdo muy bien, fue el día más extraño de mi vida, fue 4 meses después de esto, de que decidiera crear un mundo de letras que refleje mi existencia en este universo no inteligible. En este lugar de palabras que existe únicamente en la mente del que las lee, o por lo menos eso decía la voz.

La extraña voz que escuché ese día, que trataba de convencerme de que nada existe, de que todo está en mi mente, de que todo lo que soy son letras y palabras, y yo que no entendía su extraña manera de ver el mundo, donde todo es más real según él, donde no hay palabras ni letras ni fotos ni doctores que vivan en casa, aún no le entiendo. Una voz como de herrumbre, que me explicaba que yo estaba allá y no aquí con ustedes, que yo estaba sentado en el filo de una cama y no en el mundo que "yo mismo creé" ¡Ja! que ridículo como cree que yo voy a crear este mundo... solo. Mucha gente me ayudó, mi esposa, mi hijo, el Dr. Filkenstein, Arquímides y sus amigos, Leticia y hasta el pelado que brinca la cerca del patio de atrás, el mundo se hace en grupo, uno solo no llega a nada.

Pero era extraño porque era como ser arrancado, como llevado a la fuerza a un lugar frio que vagamente recuerdo pero que prefiero no afrontar. ¿Por qué querría volver? ¿Por qué querría alguien volver? Él me preguntaba que por qué escribo, para qué escribo, pero yo seguía sin entender, yo no escribo, yo existo en esto que alguien lee, yo solo puedo existir aquí donde todo es posible, le dije, y le expliqué que las letras y palabras son lo único que conecta este lugar con ese y que es la única forma de asomarse por la ventana ínter dimensional, porque el asunto es tan místico que la única forma de verlo es imaginándoselo mientras se lee.

¿Entonces aceptas que son palabras? me dijo, y yo le dije que no, que eso es lo que el tiene allá para entrar acá, que es la única llave para este lugar desde ese lugar y que es lo mejor que le puedo ofrecer, una llave puede ser un pedazo de metal o la clave de ingreso a una mansión, que el vea las letras y palabras no significa que eso es todo lo que son.

Pero entonces la vi, ella, con su mirada de tristeza, de dolor, mirándome con lágrimas en los ojos, pidiéndome que vuelva, era mi esposa que tanto amo, que me llamaba usando mi nombre, pero era otro nombre mi nombre perdido, mi nombre real y la miré a los ojos y respondí a ese nombre que no puede existir aquí.

Y todo cambió.

Vino el punto más alto de mi locura, estuve por unos segundos en ese lugar real, y vi a mi esposa y sus brillantes ojos que siempre me despiertan, y vi al dueño de la voz de herrumbre con sus lentes, su bata, su cuadernillo viejo lleno de apuntes no inteligibles como el universo. Creo que está volviendo dijo, y yo que estaba en esa dimensión real, empecé a ponerme nervioso y empezaba a pensar que era una mala broma del Dr. Filkenstein y algún nuevo aparato, después de todo ya he terminado en otras dimensiones gracias a sus experimentos, así que empecé a gritarle al Dr. para que apague la máquina, pero mi esposa puso su mano en mi mejilla y me acarició suavemente, como si fuera un niño, y pude sentir sus lágrimas en mi piel, las que tenía en las manos de haber llorado previamente, y todo fue sólido y doloroso y sobretodo real, real como dijo la voz de herrumbre que solo miraba con sorpresa y tomaba notas, y mi esposa me decía que no, que deje de llamar al Dr, que él no existe, que eso no existe, que estábamos en el hospital y que debía quedarme aquí con ella, que iba a mejorar y me abrazó muy fuerte y todo era tan oscuro y triste, y ella lloraba y el tipo me miraba y decía que esto era algo bueno y que era un avance y que tal vez ya no sería necesario que escriba en el blog y le decía a una señora que yo no había visto antes que siga con el tratamiento pero que le añadan 50 mg a un medicamento que no recuerdo el nombre pero que llevaba una x en medio.

En ese momento realmente creí estar loco y me asusté mucho y quería irme lo más pronto de ahí, no quería dejarla sola, pero no podía vivir más en ese mundo tan rígido, tan real, y me dejé caer como si ya supiera como hacerlo, como si ya lo hubiera hecho antes, y ella me gritaba que no, que no me vaya, que me extrañaba, que me quería ver, hablar conmigo, que estaba cansada de leerme y sus ojos llenos de lágrimas tenían algo más, algo que brillaba detrás del líquido salino, algo como tristeza pero más fuerte, más amargo.

Y me desperté en el sofá, asustado y nervioso, corrí a buscar a mi esposa, quien preparaba lo que resultó ser un delicioso estofado de pizza. Y le conté lo que en ese momento pensé que era el sueño más real de mi vida, pero el Dr. Filkenstein me dijo después que yo nunca me dormí, que probablemente me volví loco por un día porque estuve sentado en el sofá todo el tiempo murmurando un nombre que no podía existir aquí.

9 comentarios:

|_Bonny_| dijo...

Me has dejado atónita, sin palabras.

Long John Silver dijo...

Yo aún estoy confundido, sigo creyendo que fue un sueño.

coronel sanders dijo...

me he pasado toda la semana creyendo que estaba enfermo, con tos y nariz congestionada... y si, tenia razon... he estado enfermo con gripe y una infeccion en las vias respiratorias superiores... y es todo sicosomatico por los nervios de la visita de mi mama, seguro que apenas se vaya ella, estare sano como siempre... sera que me visito mi mama en serio o ha sido un sueno en el que me enferme?

Long John Silver dijo...

Todo depende de como quieres verlo, mejor sería que sea realidad ya que la enfermedad ya mismo se te pasa y tu mamá fue, a menos que haya sido tan terrible la enfermedad que solo quieres que sea un sueño.

Dice el Dr. Filkenstein que te tomes dos aspirinas y lo llames por la mañana.

Belisa Crepusculario dijo...

Hola, vengo a flotar.

Lyla Bokà dijo...

ppfff... sí te entiendo...

Lyla Bokà dijo...

ppfff... sí te entiendo...

Lyla Bokà dijo...

la primera no fui yo...

Sergio Medrano dijo...

¿Acaso está leyendo me la mente muchacho?.